21/1/11

Opinión

Goldman Sachs no contempla la posibilidad de que España se vea obligada por el "complicado entorno de financiación" a buscar ayuda financiera externa, y asegura que tampoco comparte las preocupaciones de muchos inversores que creen que el país podría tener en última instancia "un problema de solvencia subyacente".

"No compartimos esas preocupaciones. Aunque no estamos ilusionados ante la magnitud de los desafíos que se avecinan, es necesario hacer una clara distinción, desde nuestro punto de vista, entre una potencialmente prolongada debilidad cíclica a raíz de la reorientación de su economía y la solvencia en general del Gobierno", remarca.

 Goldman asegura que, "incluso en el escenario más pesimista", que incluiría una transferencia de la deuda del sector privado a la deuda soberana o unas peores previsiones de crecimiento y coste del endeudamiento, "la deuda pública española es improbable que exceda el 90% del Producto Interior Bruto (PIB), difícilmente un caso de insolvencia".

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